Yokohama Qué le pasa a tus llantas cuando estacionas el auto semanas sin moverlo


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Existe una idea bastante extendida de que las llantas solo se desgastan rodando. Que si el auto está quieto, las llantas están descansando. Que el reposo es inofensivo y que un neumático parada es un neumático a salvo. Es una lógica razonable. Y está bastante equivocada. Las llantas no necesitan moverse para detenerse. El tiempo, el peso, la temperatura y la falta de movimiento generan sus propios tipos de daño, algunos reversibles y otros no tanto. Y en México, donde tener un auto de fin de semana, salir de viaje largo o simplemente pasar semanas sin usar el segundo auto de la familia es perfectamente común, este tema afecta a más conductores de los que se imaginan.

El problema que empieza desde el primer día parado

Una llanta inflada soporta el peso del vehículo los 365 días del año, ruede o no ruede. Cuando el auto está en movimiento, ese peso se distribuye de forma dinámica por que la llanta rota constantemente y ningún punto de la banda de radaminto carga solo durante demasiado tiempo. Cuando el auto se qued parada, eso cambia, El peso del vehículo descansa siempre sobre el mismo punto de contacto entre la llanta y el pavimento. Con el tiempo, y dependiendo del peso del auto, la temperatura ambiente y la presión del neumático, ese punto puede comenzar a deformarse ligeramente, generando lo que se conoce como flat spot: una zona plana de la banda de rodamiento que altera la forma circular perfecta de la llanta. En reposos corto, de pocos días, el flat spot suele ser temporal. Lallanta recupera su forma al rodar un rato y el efecto desaparece. Pero en reposos prolongados de varias semanas, especialemtne en climas calurosos como los que México ofrece durante buena parte del año, esa deformación puede volverse permanente. El resultado es una vibración característica que aparece al arrancar y que en casos severos no desaparece aunque se ruede mucho.

Lo que el calor hace por su cuenta

El hule de una llanta no es un material estático. Reacciona a la temperatura, a la exposición solar y a la humedad de formas que se acumulan con el tiempo aunque el neumático no ruede ni un solo kilómetro. El ozono presente en el aire y la radiación ultravioleta del sol aceleran el envejecimiento del compuesto de hule. Una llanta expuesta al sol directo durante semanas en un clima cálido puede desarrollar pequeñas grietas superficiales en los flancos, esas líneas finas que parecen inofensivas pero que indican que el compuesto está perdiendo flexibilidad. En etapas avanzadas, ese endurecimeinto afecta el agarre y la capacidad de la llanta para absorber impactos correctamente. En la Ciudad de México, en Monterrey, en Guadalajara o en cualquier ciudad del norte del pais, un auto guardado en un estacionamiento al aire libre durante el verano puede acumular horas de exposición térmica que aceleran este proceso de forma significativa. Un garage techado marca una diferencia real, pero no todos los conductores tienen acceso a uno.

La presión que baja sin que nadie lo note

Ya se mencionó en otro contexto, pero vale repetirlo aquí por que aplica de forma especialmente relevante al auto parado: las llantas pierden presión con el tiempo aunque no rueden y aunque no tengan ninguna fuga. La permeabilidad natural del hule permite que el aire escape lentamente de forma constante. En condiciones normales de uso, esa pérdida se compensa con las revisiones periódicas de presión. Pero un auto que lleva semanas parado y que nadie ha revisado puede tener llantas significativamente desinfladas para cuando alguien vuelve a usarlo. Manejar con rpesión baja después de un reporo prolongado combina dos problemas al mismo tiempo: una llanta potencialmente con flat spot y con presión insuficiente. Esa combinación genera más calor interno desde los primeros kilómetros, más vibración y más estrés sobre la estructura del neumático justo cuando ya viene de semanas de reposo que no le hicieron ningún favor.

Cómo minimizar el daño cuando el auto va a estar parado

No siempre se puede evitar dejar el auto sin mover por períodos largos. ÇPero sí hay formas de reducir el impacto en las llantas sin que impliquen demasiado esfuerzo. Lo más sencillo es mover el auto unos metros cada semana o cada dos semanas. No hace falta salir a rodar: solo cambiar el punto de contacto de las llantas con el suelo es suficiente para evitar que el flat spot se establezca de forma permanente. Si el auto está en un garage y no hay forma de sacarlo, moverlo hacia adelante y hacia atrás unos metros es suficiente. Mantener la presión correcta antes de guardarlo también ayuda. Una llanta bien inflada distribuye mejor el peso del vehículo sobre el área de contacto y reduce la concentración de carga en un solo punto. Y si el auto va a estar expuesto al sol directv por semanas, cubrir las llantas o el auto completo con una cubierta reduce la exposición ultravioleta que acelera el envejecimiento del compuesto. Cuando el auto vuelva a usarse después de un reposo prolongado, vale la pena revisar la presión antes de salir y rodar los primeros kilómetros a velocidad moderada para que las llantas recuperen temperatura y forma gradualmente antes de exigirles su desempeño normal.

El olvido que sí tiene consecuencias

Las llantas de un auto parado no están descansando. Están envejeciendo, perdiendo presión y cargando al mismo punto durante semanas. Es un tipo de desgaste diferente al que genera rodar, pero es desgaste al fin. La diferencia entre un auto guardado que vuelve a la carretera en buena condiciones y uno que regresa con llantas comprometidas está casi siempre en si alguien se tomó el tiempo de pensar en ellas mientras el auto estuvo quieto. No requiere mucho. solo requiere no asumir que el reposo es sinónimo de cuidado.

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